
Durante años nos enseñaron que sentir “mariposas en el estómago” era una señal inequívoca de enamoramiento. Que si alguien lograba acelerarnos el corazón, quitarnos el sueño y mantenernos pensando todo el día, seguramente se trataba de una conexión especial.
Pero no siempre es así.
A veces, lo que llamamos química puede ser ansiedad. Lo que confundimos con una conexión profunda puede ser nuestro sistema emocional reaccionando ante algo conocido. Y eso que sentimos como una atracción irresistible puede estar relacionado con heridas que todavía no hemos identificado.
Quiero aclarar algo desde el comienzo: sentir mariposas no es, por sí solo, una señal de que una relación será dañina. Es completamente normal sentir emoción, nervios o ilusión cuando alguien nos gusta. La alerta aparece cuando esa intensidad se mezcla con angustia, idealización, miedo al rechazo y una necesidad desesperada de ser elegidos.
Las mariposas en el estómago son una respuesta física. El cerebro y el sistema digestivo se encuentran comunicados a través del eje intestino-cerebro, por eso una emoción intensa puede sentirse directamente en el abdomen.
Cuando estamos nerviosos, emocionados o percibimos una situación como incierta, nuestro organismo puede aumentar el estado de alerta: se acelera el corazón, cambia la respiración, se modifica la actividad digestiva y aparece esa sensación de vacío, cosquilleo o movimiento en el estómago.
Esto significa que el cuerpo puede reaccionar de una manera parecida frente a la emoción, la ansiedad, el miedo y la expectativa. Por eso no siempre resulta fácil saber si estamos sintiendo amor, ilusión o inseguridad.
Además, la atracción romántica activa sistemas cerebrales relacionados con la motivación y la recompensa. Es normal que al comienzo exista entusiasmo, deseo de cercanía y una atención especial hacia la otra persona.
El problema no es emocionarnos. El problema comienza cuando utilizamos esa emoción como única prueba de que estamos frente a la persona correcta.
No siempre elegimos conscientemente aquello que nos resulta familiar.
Desde nuestras primeras relaciones vamos construyendo una idea de lo que significa ser amados, recibir atención, pedir afecto, confiar o depender emocionalmente de alguien. Estas experiencias pueden influir en la manera como reaccionamos posteriormente dentro de nuestras relaciones de pareja.
Cuando hemos vivido abandono, rechazo, afecto impredecible, indiferencia, críticas constantes o cuidadores emocionalmente poco disponibles, podemos aprender que para recibir amor es necesario esperar, insistir, demostrar nuestro valor o adaptarnos demasiado.
A veces no existe un recuerdo concreto que podamos señalar y decir: “Esto fue lo que me marcó”. Puede tratarse de pequeñas experiencias repetidas a lo largo de los años. Situaciones que quizá normalizamos, pero que nos enseñaron a relacionar el amor con la incertidumbre.
Las investigaciones han encontrado asociaciones entre el maltrato emocional vivido durante la infancia, la inseguridad en el apego y mayores dificultades en las relaciones románticas durante la adultez. También se ha observado que la ansiedad de apego y las dificultades para regular las emociones pueden intervenir en esa relación.
Por eso, cuando conocemos a una persona distante, ambigua o impredecible, algo dentro de nosotros puede reconocer esa dinámica. No necesariamente porque sea buena, sino porque nos resulta conocida.
Y aquí aparece una diferencia fundamental:
Lo familiar no siempre es seguro.
Cuando alguien se muestra cercano un día y distante al siguiente, nuestro sistema emocional puede entrar en estado de alerta.
Comenzamos a preguntarnos qué hicimos mal, cuándo volverá a escribir, si perdió el interés o qué podemos hacer para recuperar su atención. Cada mensaje genera alivio y cada silencio produce angustia.
No estamos disfrutando realmente del vínculo. Estamos tratando de recuperar seguridad.
En personas con mayor ansiedad de apego, las situaciones que representan una posible amenaza para la relación pueden generar preocupación intensa, búsqueda constante de seguridad y una mayor activación emocional. La investigación también ha encontrado una mayor activación fisiológica durante los conflictos cuando se combinan dinámicas de apego ansioso y evitativo dentro de la pareja.
Es decir, una persona teme perder el vínculo y busca mayor cercanía, mientras la otra se distancia cuando siente demasiada intimidad o presión. Una persigue y la otra se aleja. Y precisamente esa dinámica puede crear una sensación muy intensa.
Pero intensidad no significa necesariamente compatibilidad.
A veces solo significa que dos heridas se están encontrando.
No se trata de analizar cada emoción ni de desconfiar de toda persona que nos guste. Se trata de observar lo que ocurre junto con esa emoción.
Puede ser una señal de alerta cuando:
Apenas conoces a la persona, pero ya imaginas una relación completa.
Sientes más ansiedad que tranquilidad cuando piensas en ella.
Tu estado de ánimo depende de si te escribe o no.
Justificas comportamientos que normalmente no aceptarías.
Sientes que debes ganarte su atención o demostrar que mereces ser elegida.
La persona es ambigua, aparece y desaparece o evita dar claridad.
Te cuesta concentrarte, dormir o mantener tus actividades habituales.
Confundes los celos, la incertidumbre o la angustia con pasión.
Hay una sensación de urgencia por avanzar rápidamente.
Te interesa más ser elegida que preguntarte si esa persona realmente te conviene.
Las mariposas se convierten en una alerta cuando no vienen acompañadas de seguridad, respeto, coherencia y reciprocidad.
Cuando sientas una atracción demasiado intensa, en lugar de preguntarte solamente “¿cuánto me gusta?”, también podrías preguntarte:
Estas preguntas permiten pasar de la reacción emocional a una observación más consciente.
El amor sano también emociona, pero no te mantiene en alerta
Una conexión saludable puede generar ilusión, deseo y nervios. No tiene que sentirse plana ni aburrida. La diferencia es que, con el tiempo, también permite sentir tranquilidad.
No tienes que perseguir respuestas, competir por atención ni vivir interpretando silencios. Puedes expresar lo que necesitas sin sentir que por hacerlo perderás a la persona.
La atracción saludable no se construye solamente desde la intensidad. También se sostiene con coherencia, respeto, disponibilidad emocional, comunicación y seguridad.
Para quienes han aprendido a relacionar el amor con la incertidumbre, una persona estable puede no provocar inicialmente la misma adrenalina. Incluso puede parecer “demasiado tranquila”. Sin embargo, la tranquilidad no es falta de química. En ocasiones, es la experiencia de estar frente a alguien que no activa constantemente el miedo al abandono.
No necesariamente.
La verdadera señal de alerta no es sentir mariposas. Es ignorar todo lo demás por sentirlas.
Es creer que una emoción intensa compensa la falta de respeto, la incoherencia, la distancia emocional o la incertidumbre permanente. Es construir una historia antes de conocer verdaderamente a la persona. Es llamar amor a la angustia de no saber cuándo volverán a elegirnos.
No toda atracción intensa nace de un trauma. Tampoco toda relación tranquila es necesariamente saludable. Las emociones deben observarse dentro del contexto completo del vínculo.
Pero cuando una persona despierta en ti una intensidad desproporcionada, quizás valga la pena detenerte y preguntarte:
¿Estoy sintiendo una conexión nueva o estoy intentando resolver, a través de esta persona, una historia antigua?
El amor puede emocionarte, pero no debería exigirte vivir en estado de alerta.
A veces sanar también significa aprender que no todo lo que acelera el corazón merece entrar en nuestra vida.
Fuentes consultadas
Bode, A. y Kushnick, G. Proximate and Ultimate Perspectives on Romantic Love. Frontiers in Psychology, 2021.
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Cao, H. y colaboradores. Childhood Emotional Maltreatment and Adulthood Romantic Relationship Well-Being: A Multilevel, Meta-Analytic Review. Trauma, Violence, & Abuse, 2022.
Riggs, S. A. y colaboradores. Childhood Emotional Abuse and Attachment Processes in the Dyadic Adjustment of Dating Couples. Journal of Counseling Psychology, 2011.
Shih, H. C. y colaboradores. The Neurobiological Basis of Love: A Meta-Analysis of Human Functional Neuroimaging Studies. Brain Sciences, 2022.
Simpson, J. A. y Rholes, W. S. Adult Attachment, Stress, and Romantic Relationships. Current Opinion in Psychology, 2017.
Taylor, N. C. y colaboradores. The Systemic Interaction of Attachment on Psychophysiological Arousal in Couple Conflict. Journal of Marital and Family Therapy, 2018.
Sonia Cleves | Psicóloga
Este contenido tiene fines psicoeducativos y no sustituye un proceso de valoración o acompañamiento psicológico individual.
Psicóloga | Especialista
T. P No. 259324 COLPSIC
RETHUS - A53798
Intervenciones psicológicas basadas en evidencia para el bienestar emocional y el desarrollo humano.
