Depresión en el adulto mayor: apagarse no es una consecuencia normal de la edad

 

 

Que una persona tenga 70, 80 o 90 años no significa que sea normal verla perder las ganas de vivir.

No es normal que deje de hablar, abandone las actividades que disfrutaba, se aísle, permanezca acostada durante gran parte del día o pierda completamente el interés por compartir con su familia.

 

Tampoco debería asumirse que la irritabilidad, el descuido personal, las alteraciones del sueño, la falta de energía o las quejas constantes son simplemente “cosas de la edad”.

 

Envejecer implica cambios, pérdidas y procesos de adaptación. Sin embargo, la depresión no constituye una consecuencia inevitable del envejecimiento. Es una condición que necesita ser identificada, comprendida y atendida. La salud mental de las personas mayores suele ser subestimada, a pesar de que la depresión y la ansiedad se encuentran entre las dificultades psicológicas más frecuentes durante esta etapa de la vida.

La depresión no siempre se ve como tristeza

 

Muchas familias esperan encontrar a un adulto mayor llorando o diciendo abiertamente que está triste. Pero la depresión puede manifestarse de maneras menos evidentes.

 

Algunas señales que requieren atención son:

  • Pérdida del interés por actividades que antes disfrutaba.
  • Aislamiento o rechazo al contacto con familiares y amigos.
  • Irritabilidad o cambios marcados de carácter.
  • Falta de energía y sensación permanente de cansancio.
  • Alteraciones importantes del sueño o del apetito.
  • Descuido de la higiene o de la presentación personal.
  • Expresiones de inutilidad, culpa, desesperanza o sensación de ser una carga.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Quejas frecuentes sobre dolores o malestares físicos sin una explicación suficiente.
  • Pérdida de autonomía o abandono de sus actividades cotidianas.
  • Comentarios relacionados con la muerte o con no querer seguir viviendo.

 

En algunas personas mayores, la tristeza no es el síntoma principal. Pueden predominar la apatía, la irritabilidad, el aislamiento, el cansancio, los problemas de sueño o las molestias físicas. Por eso, la depresión puede pasar inadvertida o confundirse con otras condiciones.

 

“Se le olvidan las cosas”: ¿depresión, deterioro cognitivo o ambas?

Cuando un adulto mayor comienza a olvidar citas, repetir preguntas, perder objetos, desorientarse o tener dificultades para realizar actividades que antes manejaba con facilidad, es necesario prestar atención.

 

No toda pérdida de memoria significa demencia.

 

Los problemas de sueño, la depresión, la ansiedad, ciertos medicamentos, algunas enfermedades físicas y diferentes condiciones neurológicas también pueden afectar la atención, la concentración y la memoria.

 

Al mismo tiempo, la depresión y el deterioro cognitivo pueden presentarse juntos. Por eso, no es responsable concluir que una persona “tiene depresión” o “está desarrollando demencia” basándose solamente en lo que observa la familia.

 

Los cambios en la memoria, el pensamiento, la conducta y el funcionamiento cotidiano necesitan una evaluación cuidadosa. La demencia no es una parte normal del envejecimiento y, cuando existen señales de posible deterioro cognitivo, se requiere seguimiento y valoración clínica.

 

¿Qué se hace en una valoración psicológica?

Una valoración psicológica del adulto mayor no consiste simplemente en conversar durante unos minutos ni en entregarle ejercicios para mantenerlo ocupado.

 

El proceso debe permitir comprender qué está ocurriendo, desde cuándo comenzaron los cambios y cómo están afectando su vida.

 

1. Se escucha a la familia

La familia puede aportar información importante sobre los cambios observados:

  • Cuándo comenzó el aislamiento, la tristeza o la irritabilidad.
  • Si ha dejado de realizar actividades cotidianas.
  • Cómo está durmiendo y alimentándose.
  • Si ha presentado olvidos, desorientación o cambios de conducta.
  • Qué enfermedades tiene y qué medicamentos consume.
  • Si ha sufrido pérdidas, duelos, conflictos o cambios recientes.
  • Qué atenciones médicas o psicológicas ha recibido anteriormente.
  • Escuchar a la familia no significa hablar del adulto mayor como si no estuviera presente o no pudiera participar en las decisiones.

 

2. Se escucha directamente al adulto mayor

El adulto mayor necesita un espacio propio para hablar. Debe poder expresar cómo se siente, qué le preocupa, qué ha perdido, qué necesita y cómo está viviendo su proceso de envejecimiento.

 

No se trata únicamente de observarlo desde afuera. Se trata de reconocerlo como una persona con historia, emociones, deseos, opiniones y derecho a participar activamente en su atención.

 

3. Se realiza una evaluación psicológica integral

La valoración puede explorar:

  • Estado de ánimo.
  • Nivel de interés y motivación.
  • Calidad del sueño.
  • Apetito.
  • Relaciones familiares.
  • Experiencias de duelo o soledad.
  • Autonomía en las actividades cotidianas.
  • Percepción de utilidad y sentido de vida.
  • Atención, orientación, memoria y otras funciones cognitivas.
  • Riesgo de autolesión o suicidio.

 

La evaluación también debe considerar las enfermedades físicas, los medicamentos, las limitaciones sensoriales y las condiciones sociales que puedan estar afectando su bienestar.

 

¿Para qué sirven la escala de Yesavage, el Mini-Mental y el Test del Reloj?

Según las necesidades de cada caso, pueden emplearse instrumentos de tamizaje como la Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage, el Mini-Mental State Examination y el Test del Dibujo del Reloj.

 

La Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage ayuda a identificar la presencia de síntomas depresivos en personas mayores. Fue desarrollada específicamente para esta población y cuenta con versiones de diferente extensión.

 

El Mini-Mental y el Test del Reloj permiten explorar de manera breve determinadas funciones cognitivas, como la orientación, la atención, la memoria, el lenguaje, la organización y algunas habilidades visuoespaciales.

 

Sin embargo, es fundamental aclararlo: Estas pruebas no diagnostican por sí solas depresión, deterioro cognitivo ni demencia.

 

Sus resultados deben interpretarse junto con la historia clínica, la entrevista, el nivel educativo, las condiciones físicas y sensoriales, el funcionamiento cotidiano y el contexto familiar y social.

 

Cuando se identifican señales que requieren mayor estudio, se orienta a la familia para solicitar valoración por medicina general, geriatría, neurología, psiquiatría, neuropsicología u otra especialidad pertinente.

 

No se trata de “mantenerlo ocupado”

 

Ofrecer sopas de letras, ejercicios de memoria o actividades manuales puede ser beneficioso, pero no reemplaza una valoración profesional.

 

Antes de programar actividades es necesario conocer las capacidades, intereses, dificultades y necesidades reales de la persona.

 

El acompañamiento psicológico puede incluir acciones dirigidas a:

  • Recuperar actividades significativas.
  • Favorecer la expresión emocional.
  • Fortalecer la autoestima y la percepción de utilidad.
  • Estimular la atención, la memoria y otras funciones cognitivas.
  • Promover rutinas de sueño, alimentación y autocuidado.
  • Disminuir el aislamiento.
  • Fortalecer los vínculos familiares y sociales.
  • Acompañar procesos de duelo, enfermedad o pérdida de autonomía.
  • Orientar a familiares y cuidadores.
  • Articular la atención con otros profesionales.

 

Las actividades sociales significativas, el acompañamiento familiar y la participación en espacios comunitarios pueden favorecer el bienestar, la satisfacción vital y la calidad de vida de las personas mayores. Pero deben formar parte de un plan integral, no utilizarse para ocultar o minimizar lo que está sucediendo.

 

La familia también necesita orientación

A veces, sin intención de causar daño, la familia responde con frases como:

“Ponga de su parte”.

“Usted tiene que distraerse”.

“Deje de pensar tanto”.

“Hay personas en peores condiciones”.

“Eso es porque se mantiene desocupado”.

 

Estas expresiones pueden hacer que la persona mayor se sienta incomprendida, culpable o avergonzada por no poder sentirse mejor.

 

Acompañar no significa obligarla a estar alegre. Significa escucharla, tomar en serio sus cambios, evitar infantilizarla y facilitar el acceso a la atención que necesita.

 

También es importante permitirle realizar las actividades que todavía puede desarrollar por sí misma. Ayudar no significa reemplazarla en todo. Conservar espacios de decisión y autonomía favorece su dignidad y participación.

 

 

 

Soy Sonia Cleves, psicóloga, especialista. Brindo atención psicológica a niños, adolescentes, adultos y adultos mayores, así como orientación a familias y cuidadores.

 

Cuando atiendo a una persona mayor, mi propósito no es limitarme a observar sus síntomas. Busco comprender qué está ocurriendo, identificar sus necesidades y establecer, junto con la persona y su familia, la ruta de acompañamiento más adecuada.

 

Si has notado cambios en el estado de ánimo, la conducta, la memoria o la autonomía de tu adulto mayor, no esperes a que la situación avance. Puedes escribirme para solicitar una valoración psicológica.

 

Atención presencial en Tuluá y atención virtual, de acuerdo con las características y necesidades de cada caso.

 

 

Sobre la autora

Sonia Cleves es psicóloga, especialista en Desarrollo Integral de la Infancia y la Adolescencia y especialista en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Acompaña a niños, adolescentes, adultos, adultos mayores, familias y organizaciones en procesos relacionados con salud mental, bienestar emocional y prevención de riesgos psicosociales.

 

 

Referencias

Folstein, M. F., Folstein, S. E., & McHugh, P. R. (1975). “Mini-mental state”: A practical method for grading the cognitive state of patients for the clinician. Journal of Psychiatric Research, 12(3), 189–198. https://doi.org/10.1016/0022-3956(75)90026-6

 

National Institute on Aging. (2025, 5 de febrero). Depression and older adults. National Institutes of Health.

https://www.nia.nih.gov/health/mental-and-emotional-health/depression-and-older-adults

 

Organización Mundial de la Salud. (2025, 8 de octubre). Salud mental de los adultos mayores. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-of-older-adults

 

Shulman, K. I. (2000). Clock-drawing: Is it the ideal cognitive screening test? International Journal of Geriatric Psychiatry, 15(6), 548–561. https://doi.org/10.1002/1099-1166(200006)15:6%3C548::AID-GPS242%3E3.0.CO;2-U

 

Yesavage, J. A., Brink, T. L., Rose, T. L., Lum, O., Huang, V., Adey, M., & Leirer, V. O. (1982). Development and validation of a geriatric depression screening scale: A preliminary report. Journal of Psychiatric Research, 17(1), 37–49. https://doi.org/10.1016/0022-3956(82)90033-4